De acuerdo a un articulo de Jesus Angel Enriquez Acosta -profesor del Departamento de Sociología y Administración Pública de la Universidad de Sonora– publicado en el 2007 donde se revisa la tipologías de urbanizaciones cerradas en Tijuana, encuentra que los fraccionamientos cerrados son el producto favorito del mercado inmobiliario, protagonizando su proyecto de ciudad y concepto de lo urbano.
Los fraccionamientos cerrados son aquellos espacios que cuentan con bardas perimetrales, manteniendo cierto control en el acceso al fraccionamiento y, en ocasiones, suelen contar con vigilancia privada y sistemas de seguridad de alta tecnología. Estas bardas sirven para distinguir espacialmente a los fraccionamientos de los espacios colindantes, al igual que resguardar a sus habitantes de peligros reales o, incluso, imaginarios.
En sus recorridos por la accidentada topografía del municipio de Tijuana en octubre de 2004 y en marzo de 2005, el autor identificó al menos 97 fraccionamientos cerrados; de los cuales 24 se consideran de nivel alto (residencial), 42 de nivel medio y 31 de nivel bajo (interés social). Estos número incluye a los fraccionamientos que no surgieron originalmente como cerrados pero por motivos de seguridad y/o económicos (conservar la plusvalía de sus viviendas) optaron por cerrarse.
Para facilitar su análisis, el autor encontró conveniente clasificar los fraccionamientos cerrados en 4 sectores de acuerdo a su ubicación geográfica dentro de la ciudad:
- Oeste (Playas de Tijuana)
- Suroeste (en la salida hacia Playas de Rosarito)
- Zona Central
- Este (en la salida hacia Tecate)
En la zona oeste los fraccionamientos cerrados se componen principalmente de fraccionamientos de nivel medio y nivel alto en conjuntos entre 60 y 300 viviendas. En el suroeste los fraccionamientos cerrados son relativamenrte recientes, pero con la característica de ser masivos en sus dimensiones y numero de viviendas; llegando incluso a tener fraccionamientos de 15 mill viviendas. En la zona central se encuentra una gran parte de los fraccionamientos cerrados de nivel medio y nivel alto, pero se caracterizan por ser pequeños en sus dimensiones y con un grado de segregación espacial elevado entre fraccionamientos cerrados. Por ultimo, tenemos a la zona este, componiéndose principalmente de fraccionamientos de gran tamaño con vivienda de interés social.
Los fraccionamientos cerrados, por si mismos, no representan un problema para la ciudad. Se vuelven un problema cuando se convierten en un producto masivo destinado a todas las clases sociales cuando este modelo de urbanización requiere cierto nivel de <<exclusividad>>>. Cuando los fraccionamientos cerrados se vuelven la principal forma de urbanización se dificulta la continuidad y secuencia urbana; aislando a población por medio de bardas y provocando la fragmentación urbana y segregación socioespacial.
Aún así, los fraccionamientos cerrados representaron un éxito para las desarrolladoras inmobiliarias, consolidándose como la principal forma de urbanización en la ciudad de Tijuana