12 de octubre de 2025
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Gansitonomics: la inflación de México en Gansitos

El precio del gansito no es adecuado para medir la inflación y los cambios en poder adquisitivo en la economía mexicana,

Al ser la inflación un fenómeno que impacta el poder adquisitivo de las familias, reduciendo la cantidad de bienes y servicios que el dinero puede comprar; es normal que sea una tema de preocupación para la sociedad, generando interés en aquellos y aquellas que se ven regularmente afectados y afectadas por el aumento de los precios. Al hablar de fenómenos económicos es normal querer explicarlos de manera sencilla para que sean entendibles para todas y todas, incluso para aquellos y aquellas que no son economistas. Para ello han recurrido a su simplificación para explicarlo y quizá —por falta de conocimientos propios en Economía o como resultado de la ausencia de honestidad intelectual— han sobre simplificado el fenómeno de la inflación al punto de querer dar cuenta de él mediante el comportamiento del precio de un solo bien: el gansito.



Estas simplificaciones, en muchas ocasiones, se vuelven el único acercamiento a este fenómeno, generando un entendimiento distorsionado sobre lo que realmente está ocurre en una economía. Estas simplificaciones, como utilizar el comportamiento de un solo bien contrastado con el salario, son útiles para explicar la pérdida de poder adquisitivo en el tiempo por el incremento de los precios. No obstante, no son útiles para dar cuenta de lo que ocurre en la economía de un país; en especifico de cuanto ha sido el incremento eb los precios de los bienes y servicios consumidos y cuando ha sido la perdida de poder adquisitivo del salario.

El gansito es un postre bastante popular en México que se puede encontrar con bastante facilidad en la gran mayoría de los comercios, desde pequeñas tiendas de abarrotes a supermercados ubicados a lo largo de todo el territorio nacional. Este íconico postre fue introducido al mercado en el año 1957 por la marca Marinela del famoso Grupo Bimbo; siendo uno de los tres primeros postres comercializados por la marca y por mucho quizá el más popular, formando parte del consciente popular mexicano por su fácil accesibilidad en casi todo el país. Por este y por otros motivos, ha sido seleccionado entre el amplio catalogo de productos mexicanos para representar el fenómeno de la inflación en México. No obstante, no es más apto para esta tarea que otros productos de marcas mexicanas reconocidas como el Mazapán, el Tajín, el Jabón Zote o las Picafresas. Ni si quiera productos de la canasta básica como el huevo, la leche y la harina son adecuados para esta tarea a la perfección.

En el afán de querer ‘inflar’ —vaga la redundancia— el fenómeno de la inflación por encima de su estimación oficial y desestimar los efectos positivos en el poder adquisitivo de las familias como resultado de los aumentos año tras año al salario mínimo, algunos personajes como Arturo Herrera, por algunas de las razones que mencionábamos al principio, han utilizado al gansito para cuantificar el incremento de los precios y la supuesta perdida de poder adquisitivo de las y los mexicanos. Su excusa no es más que burda, argumentando que los ingredientes principales de este postre forman parte de la canasta básica mexicana como el huevo, la leche y la harina; haciendo al gansito, de acuerdo a esta lógica, ideal para dar cuenta de lo que ocurre en la economía mexicana, siendo su precio en el mercado un indicador para la inflación.



La siguiente imagen fue publicada por Skandia, una empresa sueca que ofrece servicios financieros como seguros y gestión de activos, y compartida por el mismo Arturo Herrera en sus redes sociales. En la imagen podemos apreciar que supuestamente el precio del gansito se encontraba en $11 pesos mexicanos en el año 2019 y $23 pesos en el 2023, un incremento de 109% en tan solo 4 años. Por lo tanto, incluso con los aumentos en el salario mínimo, en el 2023 se pueden comprar 10 gansitos menos que en el 2019, disminuyendo el poder adquisitivo del salario en términos de gansitos. Si bien esta imagen pretende responder a la pregunta «¿Cuántos gansitos puedes comprar con el salario mínimo?» con la declaración al final de la imagen («si estas ganando el doble ¿Por qué te alcanza para menos gansitos?») se busca desestimar los aumentos en el salario mínimo y sostener la idea que la inflación se encuentra por encima de lo que no están contando. No es descabello asegurar que esta imagen sugiere que en esos 4 años el nivel de precios de los bienes y servicios ha incremento en 109%, es decir, 20.25% anualmente; contrastando con el 28.49% entre diciembre de 2018 al mismo mes del 2023 según cifras del Instituto Nacional de Estadísticas y Geografía (INEGI).

De estas y muchas otras declaraciones nace el infame ‘Índice Gansito’ para medir la inflación pero, por si fuera poco en ausencia de conocimientos en economía, realmente no construyeron un índice. Solo se comparó el poder adquisitivo en términos de Gansitos de un año con otro, resultando en cuantos gansitos el salario puede comprar en el tiempo y, de acuerdo a sus <<estimaciones>>, las y los mexicanos pueden comprar menos postres Marinela. Concluyendo, en su lógica desde luego, que inflación se encuentra por encima de las estimaciones oficiales y que los aumentos en el salario mínimo son insuficientes o, incluso, las causantes del incremento en los precios. Está de más decir que este personaje se opone a los aumentos salariales por estar «por encima de los aumentos en la productividad laboral» aun si esta declaración es incorrecta de acuerdo a la evolución histórica de la productividad y el salario.



El INEGI, por otro lado, no hace uso del Indice Gansito para cuantificar la inflación en México, utiliza el Indice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) el cual estima de manera formal desde 1968, definiéndolo como «una medida de cambio promedio en los precios de los productos que forman una canasta de bienes y servicios representativa del consumo de los hogares en el país, a lo largo del tiempo. Estos cambios de precios repercuten en el poder adquisitivo y en el bienestar de las y los consumidores. Por esta razón, el INPC es un indicador de interés general para la sociedad». Este indicador se calcula utilizando una muestra de 123 mil artículos y servicios especifico los cuales se ponderan de acuerdo al consumo de los hogares. Los precios de estos artículos se consultan de una muestra de establecimientos comerciales en 44 áreas geográficas en las 32 entidades federativas del país y se actualiza de manera quincenal y mensual en el Diario Oficial de la República (DOF).

De manera contraria el Índice Gansito —que no es realmente un indice— se construye solo obteniendo el precio del postre Marinela en un solo establecimiento comercial de una entidad federal especifica. Sin mencionar que se actualiza cada vez que la inflación se encuentra ligeramente por encima del objetivo del Banco de México (BANXICO), no porque tenga sentido estadístico o económico para hacerlo, sino porque es redituable mediaticamente hablando. Si bien la inflación es un fenómeno de interés general para la población, no lo es para la comentocracia que hace uso del índice gansito para ‘inflar’ el fenómeno de la inflación. Si realmente les preocupara el incremento en los precios y los efectos negativos sobre el poder adquisitivo de las familias, estarían exponiendo las altas tasas de ganancias de los empresarios, abogando por impuestos al ingreso y a la riqueza más progresivos o, incluso, solicitando política social que resarce los estragos de una economía de mercado como la nuestra.



Para que el índice Gansito sea adecuada para medir el nivel de los precios en México tendrían que cumplirse algunos supuestos sobre la economía mexicana y algunas consideraciones técnicas sobre la metodología de recolección y construcción del <<índice>>:

  1. El gansito es el único que bien que se produce y ser comercializa al interior de la república.
  2. En el país solo se consumen gansitos. Lo que supone que este postre debe cubrir todas las necesidades de consumo de la población.
  3. El precio de este bien debe consultarse en varios establecimientos comerciales (desde el tiendas de abarrotes hasta en supermercados) ubicados a lo largo de toda la república.
  4. Los precios deben consultarse de manera periódica para actualizar el <<indice>> al menos de manera mensual.

Como podemos deducir, ninguna de las condiciones anteriores se cumple para el caso mexicano debido a que se produce y consume más de un solo bien y servicio. El Índice Gansito de ninguna manera ha presentando seriedad en la <<consulta>> de precios del postre para su <<construcción>>. Haciendo que el INPC sea el único entre los dos índices que «mide la variación de los precios de una canasta de bienes y servicios representativa del consumo de los hogares mexicanos» y, por lo tanto, el único adecuado para medir la inflación.



En este mismo proceso de formulación del índice gansito surge otro concepto para hacer referencia a aquellos economistas —o que al menos dicen serlo— que hacen uso de este <<índice>> de manera seria para medir la inflación; este concepto siendo economistas gansito que de manera no irónica resulta bastante apropiado y representativo, aún grado que el índice gansito solo puede aspirar.

Cael Esman

Economista con una especialidad en desarrollo social desempleado y con mucho tiempo libre.

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